miércoles, 21 de julio de 2010

Blaise Pascal sobre el pensamiento y la virtud.

Blaise Pascal (1623-1662), habiendo fallecido sin alcanzar la cuarentena, dejó una marca indeleble en la cultura del siglo XVII, y es uno de los más importantes pensadores religiosos de todos los tiempos, además de haber hecho grandes contribuciones en el campo de las Matemáticas (Teoría de las Probabilidades) y de la Física (Hidráulica). Su pensamiento era fragmentario, propio de un alma atormentada por los temores del infierno y de no ser amado por Dios. Se combinaban en él, el rigor del jansenismo (una variante moralmente muy rigurosa del catolicismo, entonces de moda en Francia), y una salud enfermiza, que acabaría por llevarlo prematuramente a la tumba. En muchos sentidos Pascal es un existencialista, y no es raro que su obra máxima, los "Pensamientos", estén escritos de manera aforística, no sistemática. A continuación, algunas citas suyas, extraídas del capítulo relativo a los filósofos, en los "Pensamientos". El significado o importancia que cada uno quiera darles, queda a criterio del lector, que acá en Tribu de Plutón sólo nos conformamos con ofrecer el espigado de las mismas.




339. Puedo concebir a un hombre sin manos, pies, cabeza (porque es solo la experiencia que nos enseña que la cabeza es más necesaria que los pies). Pero no puedo concebir a un hombre sin pensamiento; él debería ser una piedra o un bruto.

345. La razón nos comanda de lejos más imperiosamente que un amo; porque si desobedecemos a éste somos infortunados, pero en desobedecer a aquélla somos tontos.

346. Pensar constituye la grandeza del hombre.

347. El hombre no es nada salvo una caña, la más enclenque cosa en la naturaleza; pero él es una caña pensante. El universo entero no necesita armarse a sí mismo para aplastarlo. Un vapor, una gota de agua es suficiente para matarlo. Pero, si el universo fuera a aplastarlo, el hombre todavía sería más noble que aquello que lo mata, porque él sabe que él muere y la ventaja que el universo tiene sobre él; el universo no sabe nada de esto.

Toda nuestra dignidad consiste, entonces, en pensar. Por ello debemos elevarnos a nosotros mismos, y no en el espacio o el tiempo que no podemos llenar. Déjanos esforzarnos, entonces, en pensar bien; este es el principio de la moralidad.

352. La fortaleza de la virtud de un hombre no debe ser medida por sus esfuerzos, sino por su vida ordinaria.

358. El hombre no es ni ángel ni bruto, y la cosa infortunada es que quien puede actuar como el ángel actúe como bruto.

379. No es bueno tener demasiada libertad. No es bueno tener todo lo que uno desea.

408. El mal es sencillo, y tiene infinitas formas; el bien es casi siempre único. Pero un cierto tipo de mal es tan difícil de encontrar como nosotros podemos llamar el bien; y a menudo en este cuenta dicho mal particular pasa por bien. Una extraordinaria grandeza del alma es necesaria en orden de alcanzarla tanto como el bien.

420. Si él se exulta, yo lo humillo; si él se humilla a sí mismo, yo lo exalto; y yo siempre lo contradigo, hasta que él entienda que es un monstruo incomprensible.

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